El primero de los pasos del Santo Entierro ha sido totalmente modificado este año y gustó muchísimo al público que celebró el acierto de la mejora y admiró la bella efigie de la Virgen de las Angustias con Jesucristo yacente

Así narraban las páginas del Diario de Huelva la primera salida procesional de la Virgen de las Angustias por las calles de Huelva. Tenía lugar hace 100 años, el 21 de abril de 1916 y la incorporación de este nuevo paso a la Hermandad Oficial fue una de las decisiones de aquellos cofrades que ese mismo año emprendieron una nueva reorganización de tan antigua cofradía.

LA PRIMITIVA IMAGEN


La imagen de la Virgen de las Angustias se incorpora a la Hermandad en los años que esta tiene su sede canónica en la Parroquia Mayor del Apóstol San Pedro. Allí fue trasladada el 2 de febrero de 1855 tras derrumbarse el día anterior la techumbre de la Ermita de la Soledad.

Nuestra Señora de las Angustias (también llamada de los Dolores a lo largo de los años) era un valiosísimo altorrelieve de talla completa obra de Francisco de la Gándara Hermosa de Acevedo, escultor de la merindad de Trasmiera y muy activo en Sanlúcar de Barrameda al estar bajo el patronato de la Casa de Medina Sidonia. Realizó en 1604 la talla de la dolorosa y el altar que la cobijaba bajo contrato con Inés Cruzada por valor de 100 ducados. Este altar vino a sustituir en la nave de la epístola a uno anterior dedicado a San Grimontes, concedido a Inés Cruzada en 1601.

El retablo era de orden corintio de quince pies de alto por diez de ancho “muy bien labrado conforme el arte lo requiere” según se marca en el contrato y fue dorado y completado con varias pinturas por el onubense Alonso Bejerano, teniendo que estar toda la obra finalizada para diciembre de 1610. Según recogió el visitador de la Diócesis de Sevilla D. José Morales Varejón en su visita de 1697 la Virgen de las Angustias era “imagen devota y vestida y su retablo muy bueno”, lo que nos ayuda a hacernos una idea de la calidad del conjunto, del que sólo disponemos imágenes de la Virgen.

Al no ser de talla completa, la imagen procesionaba con un manto de terciopelo negro ricamente bordado en oro cubriendo su dorso, portando sobre sus sienes corona de plata y potencias el cuerpo inerte de su hijo.

La revista Mater Dolorosa en su edición de 1923 la considera como la mejor obra artística de su género en Huelva

    Su paso procesional

Procesionó por vez primera en 1916 sustituyendo al paso con la Cruz vacía. Lo hizo al pie de la cruz vacía en unas sencillas andas que habían pertenecido a la cofradía de las Cadenas (La Merced) y eran de talla dorada con espejos, llevando en los extremos cuatro ángeles con los atributos de la pasión. Dicho paso se guardaba en el mismo almacén que las otras andas de la Hermandad Oficial. La iluminación fue improvisada en las esquinas con unos candelabros de salón y con lágrimas de cristal y múltiples candelabros de guardabrisa a modo de candelería delante de la imagen.

En este paso procesionaría los siguientes años hasta 1924, cuando estrena la magnífica obra de talla ejecutada por el onubense Manuel González Basilio, autor entre otras obras del primitivo paso de estilo gótico de la Hermandad de la Buena Muerte, del paso dorado de Nuestro Padre Jesús de la Humildad o del actual paso de la Virgen de las Angustias y de la urna de la propia Hermandad del Santo Entierro.

El paso, considerado como uno de los mejores de la Semana Santa de Huelva, sirvió para consagrar al artista onubense. De estilo churrigueresco, se caracterizaba por el profuso tallado de todo el conjunto en respiraderos, canastilla y crestería, “una magnífica obra de arte” como lo calificaba la prensa de la época. Se completaba con cuatro artísticos faroles en sus esquinas, de un metro veinte de alto, completando la iluminación una candelería de treinta guardabrisas delante de la talla de la Virgen.

Esta obra consiguió ser premiado con la Medalla de Oro en el Certamen de Trabajo celebrado en Huelva en 1923, cuando aun se encontraba en proceso de construcción, hecho que pone de manifiesto la gran calidad de la obra. Se completó con el dorado realizado por el sevillano Enrique Gómez.

    La Guerra Civil

De todo este maravilloso conjunto pudieron disfrutar los onubenses hasta el 21 de julio de 1936. En aquellos primeros días de la contienda civil, la Parroquia de San Pedro fue saqueada y destrozada por el bando republicano, perdiendo en dichos sucesos la Hermandad del Santo Entierro la mayor parte de sus enseres, entre los que se encontraban sus imágenes titulares. El pueblo onubense perdió para siempre una valiosísima talla que había soportado el paso de más de tres siglos.

Comenzó para la Hermandad Oficial una nueva época de decaimiento. Desposeída de todos sus titulares (tan sólo se salvó la cabeza del Señor Yacente) y su vasto patrimonio, la cofradía no volvería a pisar las calles de Huelva hasta su reorganización de 1943, saliendo ya en el Viernes Santo de 1944 con sus actuales titulares realizados por el ayamontino Antonio León Ortega.

El primer paso llamó muy poderosamente la atención. Aparecía al pie de la Cruz sobre el Gólgota, la nueva efigie de la Virgen de las Angustias, con el cuerpo exánime de su divino Hijo en su maternal regazo

- Diario ODIEL, 6 de abril de 1958

UNA NUEVA VIRGEN DE LAS ANGUSTIAS


Tras esta nueva reorganización la Hermandad vuelve a procesionar sólo con dos pasos, no recuperándose la advocación de Nuestra Señora de las Angustias. En 1945 sale nuevamente un tercer paso, pero al igual que sucedía a principios del siglo XX lo haría con la cruz vacía.

No volvería a contar la Hermandad con una nueva talla de Nuestra Señora de las Angustias hasta 1958. El imaginero Antonio León Ortega, autor también de la nueva Soledad de María y del nuevo cuerpo del señor Yacente, sería el encargado de devolver a la ciudad de Huelva la representación se la sexta Angustia de María. Una obra muy personal del autor ayamontino, de talla completa y que fue acogida en la ciudad con muy buena crítica, como así recogía el diario ODIEL tras el primer desfile procesional de la nueva imagen “Se trata de una acabadísima obra de nuestro singular escultor León Ortega que acreditan una vez más sus magistrales dotes para el arte que cultiva”.

La Virgen de las Angustias eleva su mirada hacia el cielo con gesto desconsolado y carente de lágrimas. Sus brazos, extendidos al igual que sus manos, ayudan a reflejar la angustia que padeció la Virgen María con su divino hijo sobre su regazo una vez descendido de la cruz. A diferencia de la talla a la que sustituyó, la actual talla no luce en sus salidas procesionales ni manto bordado ni corona, luciendo tan solo una diadema sobredorada. Así mismo, la imagen del Señor carece también de potencias.

Procesiona sobre un paso de madera oscura de estilo neobarroco, tallado en 1945 por González Basilio muy alejado su estilo del paso perdido en la Guerra Civil. Alumbran la talla en cada esquina sendos hachones. Sobre este mismo paso desde 1945 hasta 1958 procesionó cada Viernes Santo una alegoría del Triunfo de la Santa Cruz sobre la muerte, conocida popularmente como la canina.

2016, CENTENARIO DE UNA DEVOCIÓN


Este año 2016 la cofradía oficial de la Semana Santa onubense conmemora el primer centenario de la incorporación de Nuestra Señora de las Angustias como titular de la hermandad. Podrá ser casual o no, pero ahora, cien años después de aquel hito con el que se dio inicio a las numerosas reformas que vivió la corporación a principios del siglo XX, de nuevo soplan aires reformistas por la Ermita de la Soledad.

De nuevo Nuestra Señora de las Angustias marca el inicio de unos años que se esperan intensos en la más antigua de nuestras hermandades. Iniciado ya el proceso de transformación del primero de sus pasos, cuya primera fase podremos verla ya en la salida extraordinaria del 1 de octubre y que estará finalizado para el Viernes Santo de 2017, ha sido en este año cuando se han sentado las bases para la finalización del dorado del paso de la urna y se ha emprendido decididamente el camino que lleve a Soledad de María a recuperar su fastuoso paso de palio bordado.

Cien años que tendrán como colofón final una procesión extraordinaria por las calles de la ciudad recorriendo en gran medida el mismo itinerario de aquel Viernes Santo de 1916. Con el inevitable cambio de recorrido debido a que en aquella época la Hermandad salía desde la Parroquia de San Pedro, la Virgen de las Angustias volverá a pasar por la Plaza de San Pedro, Paseo Santa Fe, Cánovas (Puerto), Tetúan (Mora Claros), Concepción, Joaquín Costa (Palacio), Vázquez López, Plaza de la Constitución (Plaza de las Monjas), Burgos y Mazo (3 de Agosto), General Bernal (La Fuente), Plaza de San Pedro, San Andrés, Pasaje del Santo Entierro y Plaza de Nuestra Señora de las Angustias.


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