Opinión

El cuidado de la “casa común”: ¿dónde está tu hermano?

José Vilaplana | 

Queridos hermanos y hermanas:

En esta ocasión, la Campaña de Manos Unidas nos propone reflexionar sobre las víctimas más importantes del descuido de la “casa común” que es el planeta en el que vivimos. Por eso, el lema de esta edición pretende inquietarnos con una afirmación: “Quien más sufre el maltrato al planeta no eres tú”. También en este tema, los que salen más mal parados son los más pobres de los pobres, nuestros hermanos del llamado Tercer Mundo.

Nosotros debemos saber dónde está nuestro hermano, para ayudarle, para contribuir a hacer mejor sus condiciones de vida

Es por eso que he querido titular este escrito con una afirmación y una pregunta. La afirmación es la de que hemos de cuidar esta “casa común” que compartimos. Como nos ha recordado el Papa Francisco, esta “casa común clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella. Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla. La violencia que hay en el corazón humano, herido por el pecado, también se manifiesta en los síntomas de enfermedad que advertimos en el suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes” (Laudato Sí, 2).

La interrogación es la misma que Dios hizo a Caín, cuando le preguntó por su hermano Abel, con la consiguiente y conocida respuesta indiferente de Caín: ¿soy yo acaso el guardián de mi hermano? (Cfr. Gen 4, 9). Por eso debemos preguntarnos ante el descuido de la “casa común”, ante los problemas que tiene planteado el mundo por la contaminación, residuos, basuras y degradación ambiental, si nosotros somos conscientes de que las comunidades más pobres son las que más sufren este maltrato, si somos conscientes de que resuena en nuestras conciencias la pregunta del relato de la historia de Caín y Abel: ¿dónde está tu hermano?

Porque si sabemos que los más pobres entre los pobres sufren estas consecuencias en mayor medida, nosotros debemos saber dónde está nuestro hermano, para ayudarle, para contribuir a hacer mejor sus condiciones de vida, para poner nuestro granito de arena en que la creación entera alabe al Señor y pueda ser disfrutada por todos.

La Delegación Diocesana de Manos Unidas de Huelva, en la medida de sus posibilidades y como fruto de la generosidad de muchos de vosotros, tiene proyectos en Thies (Senegal), Bamenda (Camerún), Kolwezi (República Democrática del Congo), Nador (Marruecos), Ciudad de Guatemala (Guatemala) y Dungripada (India). En esos lugares mantiene talleres, huertos urbanos, labores de formación profesional, tareas educativas, etc. Ahora, en esta Campaña, es el momento de hacer generosos nuestros corazones apoyando económicamente a Manos Unidas. Será nuestra contestación a la pregunta: ¿dónde está tu hermano? Y la respuesta más clara de que no nos es indiferente su situación.

Con mi afecto y bendición.

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