Opinión

Hoy te vi

Elena María |

Hoy te vi. Pero no como otros años, como otras primaveras. Sin embargo te vi. Hoy te vi respirando el aire, cada vez más puro en tu balcón. Oliendo el azahar de los naranjos olvidados. Saboreando la nostalgia de un tiempo pasado que parece ciencia ficción.

La calle está vacía pero la vida recorre los balcones de los edificios. Un viva contenido. Las lágrimas afloran en las ventanas, las miradas se nos cruzan pensando, recordando… 

Te vi haciendo torrijas con tu madre. Sin querer mirar una televisión que te recuerda a cada momento que la vida este año está parada. Te vi mirando con recelo la caja de las túnicas. Este año no hay plancha, ni túnicas colgadas en las puertas, ni estampas compradas. Ni bolas de cera. 

Hoy te vi hablando con tu gente. No en la cola de las papeletas de sitio, ni de la tintorería. No en esa esquina donde siempre os veis para hablar de cofradías. Pero te vi hablándole a una pantalla, con un te echo de menos más verdadero que nunca. Pensando en lo que iba a ser y no fue. Te vi dando ánimos, “pasará” dices a los tuyos y a ti mismo sin saber muy bien si esto será cierto. 

Hoy te vi aplaudir. Pero no en una revirá. No en una salida, ni en una petalá, ni a una saeta. Y te vi llorar, pero no de emoción en una recogía. De miedo, agobio, añoranza, incertidumbre. 

Pero en medio de ese aplauso, suena. Un altavoz que te devuelve a la realidad del calendario. Al día que es. Suenan cornetas y tambores. Cascabeles y clarinetes. Campanilleros, la Madrugá y Amor de Madre. 

La calle está vacía pero la vida recorre los balcones de los edificios. Y una ambulancia enciende la sirena “estamos todos juntos en esto”. Un viva contenido. Las lágrimas afloran en las ventanas, las miradas se nos cruzan pensando, recordando… 

Hoy te vi en medio de esta escena mirar la foto que tienes en tu móvil. Mirar el cuadro en tu salón, la estampa de tu cartera. Te vi emocionarte cuando en medio de la marcha artificial de un altavoz viste como todos tus vecinos sacaban colgaduras en sus balcones y ponían palmas anunciando lo que está por llegar. 

Te vi mirar a lo lejos, esperando ver algo de esa iglesia que te da la vida y a la que te gustaría ir vestido con el hábito. 

Pero sobre todo te vi sentir. Querer sin argumentos y emocionarte… ¿Y qué si no es la Semana Santa? Volverá, volveremos. Feliz Semana Santa. 

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